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¿Queremos que los empleados de nuestra empresa estén tan comprometidos como nosotros? Precisamente eso es lo que se logra con los OKR´s, la metodología que impulsa la alineación organizativa a través de la consecución de objetivos comunes. Es decir, que todos los integrantes del equipo remen en la misma dirección.

OKR hace referencia a sus siglas en inglés: Objectives and Key Results («Objetivos y resultados claves” en su traducción al español). Podemos definirlos como el método de trabajo interno en el cual se fijan objetivos con resultados claves para así organizar el trabajo de una empresa: definir grupos de cooperación y realizar un seguimiento del progreso de cada empleado.

Este término empezó a emplearse en 1999, cuando John Doerr lo presentó por primera vez en la empresa trasnacional Google, la pionera de esta sencilla pero poderosa técnica.

¿Qué buscan los OKR´s? 

Lo primero que se pretende con esta metodología es alinear el trabajo de toda la organización y marcar un único rumbo para todos sus integrantes. De esa forma, el norte de cada miembro es el mismo que el de su conjunto: llegar a ciertos resultados.

Según la empresa BetterWorks, los OKR´s ayudan a las empresas con las siguientes tareas:

·      Imponer un sentimiento de compromiso para el logro de objetivos

·      Informar a todos los miembros de lo que es realmente importante

·      Permitir una comunicación precisa

·      Establecer indicadores que midan el progreso

·      Enfocar el esfuerzo y asegurar la alineación del equipo

¿Cómo introducir los OKR´s en nuestra empresa?

Lo más importante es saber que esta metodología consta de dos elementos básicos: objetivos y resultados claves. Para ello, debemos preguntarnos: ¿Hacia dónde queremos ir? ¿Cómo vamos a saber que hemos llegado? La primera respuesta se convertirá en un objetivo y la segunda se definirá como los resultados claves.

Definir objetivos nos ayudará a darle dirección a nuestro trabajo como equipo. Debemos evitar sobresaturarnos de objetivos porque nos pueden dispersar. Además, los objetivos deben ser ambiciosos para la empresa y aspiracionales para los empleados. 

Una vez marcados los objetivos, el siguiente paso es dar respuesta. Es decir, definir resultados para cada uno de ellos: 3 o 5 resultados por cada objetivo es lo ideal. Cada resultado debe ser medible, alcanzable y limitado en el tiempo.

Pero además de tener los objetivos y los resultados precisados, debemos poder saber si lo hemos hecho bien. Para esto se emplea el método de puntuación característico de la metodología OKR.

Google suele establecer sus OKR´s de forma trimestral y anual. Al finalizar cada período, cada empleado evalúa sus resultados, en una escala del 0 al 1. Lo ideal es obtener una media entre 0.7 y 0.8. Una media de 1 podría significar que el objetivo no fue lo suficientemente ambicioso. Incluso todas estas puntuaciones de la empresa son públicas porque así cada empleado puede saber en qué trabajan sus compañeros y caminan en la misma dirección.

Como hemos visto, aplicar la metodología OKR para nuestra empresa puede ser el inicio de una transformación positiva. Y hacerlo con la asesoría de especialistas nos ayudará a ganar tiempo y garantizar mejores resultados. ¿Estás listo para transformar tu empresa? Conversemos aquí.

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